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La precarización de la escena urbana

Hace algunos años existían dos marcas de eventos muy fuertes en la escena Electro mexicana. Para no poner nombres una más enfocada en traer exponentes internacionales y la otra en ser el evento con más convocatoria por su estratégica geográfica y diversas categorías.

Pude acudir a ambos a pesar de la crítica constante que se hacía ya sea por los precios, organización, servicio de alimentación, hospedaje, premiación y pago a los staffs.

Hoy por hoy se recuerdan con cariño y mofa, porque lo cierto es que funcionaron como los nacionales mexicanos de nuestra disciplina, prestándose para curtirse con los exponentes más importantes del país, tomar clases con bailarines experimentados nacionales e Internacionales y reuniones para convivir con miembros de la comunidad que solo una o dos veces al año era posible.

Cambio de Hegemonía

Hace algún tiempo tuve la inquietud de hablar de cómo estos eventos fueron perdiendo su convocatoria debido tanto al público que, con la edad se hacía más renuente a invertir en proyectos no redituables así como al nacimiento y fortalecimiento de otros proyectos (quizás más pequeños al inicio, pero también buscando proponer otros modelos).

Algunos de los nuevos eventos mostraron interés por los bailarines de la región y también de todo el país y el mundo. Pude ser parte de Nayadream 2023 donde un competidor viajó desde Chihuahua hasta las costas de Nayarit, Expresión Dancer 2024 en Puebla con la presencia de un Tijuanense y muchísima movilidad del centro y sur, BeUrSelf en Ciudad de México con la asistencia de canadienses, Cyberhood Battles 2025 en Ciudad de México con la asistencia de un equipo desde Japón, por mencionar solo unos cuantos.

La proliferación de eventos y movilización masiva evidentemente no hizo que la escena consiguiera un mejor trato, la mayoría de los premios no subieron su monto ni con la inflación, los costos se mantuvieron (o disminuyeron relativamente poco para la inversión necesaria) y los eventos volvieron al modus operandi de largos días de actividades, donde los staffs lo hacen más por amor al arte muchas veces sin paga, hospedaje, transporte ni algún viático más allá de unas rebanadas de pizza el segundo día de cuatro.

Propuestas frescas y de calidad

No todos los eventos siguieron ésta fórmula. Está de más decir que algunas propuestas por muy “locales” apostaron a la larga, maximizando la comodidad del competidor y público, el registro de las batallas con videografía de calidad, proponiendo espacios de creación y consumo, por mencionar algunos Meraki Art un festival en Querétaro con clases, ponencias, conversatorios, cyphers y competencia y Perception The ElectroShowcase en Guadalajara brindando un escenario de calidad para la presentación de piezas influenciadas por el Electro.

Señalar las carencias de la escena me hace voltear a verme a mí mismo. El electro, una disciplina aún en pañales se forma de una comunidad (en México) precarizada. Iniciar un proyecto para hacer más visible las victorias e historias de nuestra comunidad también contribuyó a la minimización de la importancia e inversión de los artistas. Haciendo un proyecto que plasmase en formato digital y físico me puso más en los zapatos de los gestores: la inversión monetaria, de tiempo y energía, trabajar por amor al arte con las herramientas que Dios me dio, siendo objeto de crítica e indiferencia tanto de “pilares” de la comunidad así como relativamente poco consumo a nivel nacional.

Junto a comentarios de aliento por ser espacio de convergencia de disciplinas hermanas también venía el evidente ego al preguntarse si estaban presentes, desinterés al estar presentes y no preocuparse en lo más mínimo, pero también a ver el proyecto como un sitio de extractivismo en el que utilizaba sus historias para lucrar.

Buscando la exposición de la revista acudí a eventos como staff aceptando una paga mísera (no en todos, solo unos 9/10) y aún así no recibiendo más que una compra por parte de los mismos gestores, “promotores” de la cultura.

Antes de iniciar el proyecto, la inquietud de la masividad de información donde participaciones importantísimas, victorias mundiales en Electro y otras disciplinas quedaban en el olvido rápidamente por el algoritmo, me propuse hablar de lo necesario de exponer, en ese momento a mi parecer era todo lo grandioso de nuestra cultura.

Precarización y solapamiento

Hace unas semanas, desencantado de la poca recepción de nuestros productos que a pesar de la buena calidad que me parece tienen, a pesar de los comentarios de miembros importantes en la comunidad, a pesar del apoyo de muchos bailarines no necesariamente consagrados, de la exposición en eventos con convocatoria nacional e internacional nos vimos envueltos en la gota que derramó el vaso, me parece sirve de ejemplo de lo que sigue pasando y perjudicando terriblemente nuestra y otras comunidades.

Una organización de electro precariza con su pago a un juez de open styles, este juez, apoyando a su amigo organizador cobra muy por debajo de lo digno incluso para un evento algo improvisado. Un administrador de nuestro proyecto asiste y graba gratis todas las batallas y jueceos, pero cuando el Juez pide su paga precaria y se le niega argumentando su poca relevancia en nuestra escena decide escribir en el vídeo grabado (y subido a nuestras redes) por nuestro staff toda su mala experiencia, el organizador se comunica con nuestro staff para invisibilizar su testimonio. Sale el tiro por la culata, frustrado por cómo se instrumentaliza un proyecto de difusión como el nuestro para callar las voces de bailarines urbanos, el juez decide hacer aún más ruido y así llega todo el problema ante mí.

Algo abandonado Urb4no por su creador que escribe estás líneas retomé el control para desarchivar el vídeo y con ello el comentario donde se relata su experiencia.

Remendando el pésimo actuar de nuestro antiguo colega saqué a la luz el caso en las historias de instagram. Saltan críticas de miembros importantes de la comunidad por hacer el rollo más grande (no saltaron cuando nos quemaban por callar voces de artistas).

El medio guarda silencio para no desatar una enemistad con cabecillas, “docentes”, “organizadores” o amigos a pesar de su pobre actuar dañando la escena urbana, perjudicando a nuestra misma cultura.

Resistencia y Resentimiento

La falta de interés en los productos físicos me llevó a dejar la página de Urb4no con una de las noticias más importantes en los últimos años, la tercera victoria de México en la categoría de equipos en un mundial así como la participación de gran número de mexicanos en ese y otros eventos internacionales de gran importancia.

Ahora, me parece importante señalar algo real, cierto y perpetuado por muchos años, algo que amenaza con la pérdida de eventos y proyectos de calidad, que amenaza con la libertad de expresión y con el alejamiento de personalidades en la escena acosados por los comportamientos gregarios y la falta de consciencia en generar una escena profesional. No trato de paternalizar, ni poner en un pedestal o en tela de juicio a figuras que parece sus voces sí son escuchadas en aulas, grupos de WhatsApp o círculos privados, yo mismo he sido partícipe (y aún lo soy) constantemente de acciones que perjudican, crean un ambiente elitista, tóxico y poco propositivo. No encuentro otra forma que utilizar la plataforma, porque lo cierto es que me he percatado de problemáticas de misma índole (o parecida) en la escena del Breaking, Skateboarding, Rap y hasta Open Styles.

Cuando pasó el problema con la organización no pude no sentirme frustrado de que se utilizara ésta plataforma para callar voces cuando la idea era toda la contraria, no era ser un chismógrafo pero tampoco una herramienta para que los que buscan hacer las cosas mal puedan salir impunes y cambiar la narrativa, este solo es un testimonio, una reflexión que llevo cargando algunos años y hoy pudo materializarse, algo que me parece importante externar y poder expresar como lo han hecho muchos en público y privado.

La única forma que veo de no perpetuar eso es tomar todos el granito que nos toca, la cruz con la que yo cargo es señalar lo que está mal en lo que he sido partícipe, en alejarme de los eventos y proyectos que precarizan, en no prestarme a una comunidad tóxica que fácilmente aprovecha para alejar a alguien que no agrada mientras apoyan la degradación de la escena por apoyar a alguien que hace todo por agradar.


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